
Craig Gillespie, experimentado director de comerciales de TV, debutó por partida doble en 2007 con sus dos primeros largometrajes: “Mr Woodcock” y “Lars y una chica de verdad”. La última, que es la que nos compete esta semana, es una excelente película dramática que, sin quererlo, despierta sonrisas en el espectador cuando en realidad son situaciones en el fondo muy tristes.
En el film, Ryan Gosling interpreta -de manera excelente vale decir- a Lars, un introvertido joven de pueblo que vive en la cochera de su hermano (Paul Schneider) y cuñada (Emily Mortimer). Lars tiene un trabajo regular pero evita relacionarse con sus compañeros e incluso con sus familiares cercanos. Presionado para que de una vez por todas forme una familia, Lars compra por Internet una muñeca tamaño real a la cual llama Bianca y presenta como su novia. Por recomendación de una doctora, su hermano y cuñada logran convencer a los vecinos para que sigan el juego de Lars y pronto, todo el pueblo trata a Bianca como un ser humano más.
El film presenta una interesante visión del “delirio” que sufre el protagonista, con todo un pueblo apoyando su fantasía y logrando que en la trama, el personaje de Bianca sea tan fuerte que olvidemos que se trata de una muñeca.
El guión de “Lars y una chica de verdad” fue escrito por Nancy Oliver, guionista y co-productora de la serie “A dos metros bajo tierra” (“Six Feet Under”), y le valió una nominación al Mejor Guión Original en la pasada entrega de los Oscar (donde finalmente la estatuilla fue para “Juno”)
La película pone en tela de juicio la necesidad de la internacion de una persona con un trastorno de este tipo, la responsabilidad de la familia y de la comunidad para con el. Una buena opción para aquellos abiertos a la reflexión y el debate -cada vez más presente en el cine contemporáneo- acerca de la locura y la efectividad de las políticas psiquiatritas.
Etiquetas critica, Drama, estreno, Lars y una chica de verdad, pelicula
Categoría Cine, Críticas, Drama, Estrenos, Películas
1 comentario
Publicado por
DarioLars y una chica de verdad o La muñeca transicional Lars es un soltero que vive detrás de la casa donde vive su hermano con su esposa, en el fondo de la casa paterna. Todos los habitantes del pueblo desde su cuñada hasta las damas mayores de la iglesia no dejaban de interrogarlo porque no tenía novia, hasta le preguntaban si no era homosexual. Lars es un joven muy inhibido en el trato social, parece que le duele las relaciones con sus semejantes, cuando más cerca, más dolor. En definitiva todos preocupados por su soledad. Hasta que un día se aparece en la casa del hermano con una muñeca de tamaño natural a la que presenta como su novia. Y aquí comienza lo entretenido, bueno, todo depende de si uno se deja tomar por los acontecimientos, porque el hermano y la cuñada de Lars son asesorados por la Doctora del pueblo que les sugirió- indicó que no convenía tomar las cosas por el lado de los diagnósticos, que no se trataba de una psicosis, que de alguna manera la muñeca de Lars era como un texto que permite leer lo que le sucede y que debían seguirle el juego. La psicoanalista encubierta “La doctora”, una excelente clínica con escucha y tacto de psicoanalista esperó con paciencia a que Lars vaya abriendo el juego en su decir. La facultativa le aseguró que su novia padecía de una enfermedad y que debía llevarla a su consultorio para su tratamiento, lo qué dio lugar a varios encuentros permitiendo a Lars hablar lo suficiente como para no quedar coagulado en esa posición. ¿Quién se atreve a decir tu novia no es una muñeca? Todo el pueblo acompaña a Lars en su aventura de estar de novio con una muñeca. Y hasta la llevan a una fiesta donde todos la saludan y bailan con ella. Incluso no faltan las mujeres que añoran el trato que le dispensa a su muñeca. Quizás a algunos le parezca inverosímil que todo un pueblo participe de esa farsa, pero tengo varios recuerdos que se asemejan a este caso, y de seguro todos contamos con alguno por mi parte recuerdo a un amigo que aseguraba que su novia se parecía muchísimo a Xuxa, una rubia platinada famosa en los años 90, el día que la presentó en una cena no faltó ninguno de los muchachos de la barra y ninguno se atrevió a decir nada acerca de lo alejado del parecido con la diva, tan solo tenían en común el color rubio de la tintura que se dejaba oler a pesar del humo del asado. Lars habla con su muñeca, y las mujeres del pueblo invitan a la muñeca a las actividades fuera de su casa, lo que provoca a Lars la sensación de no tener el control sobre su objeto. Parece extraño pero los hombres pueden hacer eso con sus parejas, la llevan, la traen, opinan por ellas, le elijen la ropa y hasta algunas hablan repitiendo la ideología de él. Lars hace vivir una novia en una muñeca hasta su desaparición , una aventura que le permite abrirse camino en las relaciones, como un nexo con una mujer de carne. Influido por la culpa Todo el pueblo participa del juego propuesto, el hermano por su parte es impulsado a sostener ese juego porque tiene la culpa de no haber cuidado de Lars cuando su madre murió. La clínica de la pregunta ¿Qué es ser hombre? ¿Donde se consigue el título? Comienza a desplegar algunas preguntas pendientes para este sujeto, como por ejemplo ¿de que se trata ser hombre? y va en busca del hermano para que le de las respuestas. Al mismo tiempo gesta un movimiento con la muñeca que le permite ir al encuentro de una mujer pero ya provisto de algunos títulos precarios. La Doctora es crucial para que Lars pueda hacer su tratamiento del cuerpo propio y ponerlo en relación con los demás.