En el 2003 se estreno la película 21 Gramos, dirigida por Alejandro González Iñarritu con guión de Guillermo Arriaga. La película sigue las líneas de su predecesora, Amores Perros (2000) y la posterior y decepcionante Babel (2006), aunque en mi opinión éste es el mejor fruto de la combinación Iñarritu-Arriaga.

Cuenta con un guión perfecto, en el que los diferentes personajes e historias se van entremezclando para llegar a un desenlace con clímax incluido. Es la historia de Paul Rivers (Sean Penn) quien sufre una crisis matrimonial y espera un trasplante de corazón; la historia de Christina Peck (Naomi Watts), ex-cocainomana con una vida familiar ejemplar; y la historia del exconvicto reformado y creyente Jack Jordan (Benicio Del Toro).

Los actores, como veis, son de gran renombre y la cosa no queda solo en eso, sino que hacen honor a su caché y nos deleitan con unas interpretaciones fantásticas. Para mi el mejor es Benicio del Toro, que por desgracía no consiguió llevarse el Oscar a Mejor Actor de Reparto al que optaba por este film; tampoco se llevó el gato al agua su compañera Naomi Watts, nominada como Mejor Actriz.

Como es habitual en las películas de este dúo, la historia no esta contada de forma lineal, sino que va saltando de un personaje a otro, de el pasado al presente. Esta técnica resulta bastante acertada, porque en realidad, la historia contada de principio a fin, tampoco hubiese sido gran cosa.

Por su parte el exagerado granulado de la película confiere ese toque robusto perfecto para acompañar la trama; sin embargo, es menos acertado el movimiento de cámara exagerado, que nos marea un poco con tanto ir y venir, y más que veracidad, acabamos teniéndola presente y recordando que todo es una ficción.

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