Cine desnudo: una sugerente alternativa

Puestos a hablar de las películas más calientes de la historia reciente del cine, ciertos títulos clásicos –que rozan lo previsible- retumban en la memoria de los amantes del séptimo arte. Nueve semanas y media, con la excitante figura de Kim Basinger recortada por los listones del cortinado y la música de Joe Cocker mixturándose al dedillo; las torneadas piernas de Sharon Stone bailando sobre una silla en Bajos instintos; o el amor prohibido en Lolita –tanto en la versión de 1962 de Kubrick, como en la remake-, son solamente algunos ejemplos para ello.
Un filme que no goza de tal popularidad, pero que contiene altísimas dosis de un erotismo siempre sugerido, es la imperdible Gotas que caen sobre piedras calientes (2000), del director francés Francois Ozon.
Protagonizada por Bernard Giraudeau, Ludivine Sagnier, Malik Zidi y Anna Thompson, en esta película el joven realizador europeo, realmente considerado en su país, aborda la sexualidad desde un punto de vista poco tradicional, con un ritmo típicamente teatral. Esta cadencia no es casual: la versión para pantalla grande se trata de una adaptación de la obra para teatro de Rainer W. Fassbinder.
Gotas que caen sobre piedras calientes plantea la curiosa y particular relación entre un hombre que ronda las cincuenta primaveras y un inocente muchacho inexperto. Poder, sexo, juegos psicológicos, eso sí, sin dejar de lado la ternura, aparecen y desaparecen armoniosamente en una ambientación siempre interna: la película transcurre, en su totalidad, dentro de los cuatro muros de un apartamento.

Aquel ostracismo sólo ve la luz a través de lo erótico. Breves caricias, pero intensísimas, roces de labios, nos alejan del claustro, aunque, acaso paradójicamente, nos envuelven en un mismo movimiento en la psicología de los personajes. El abuso amoroso, los sueños incumplidos, la frustración y la búsqueda de una salida se presentan allí, provocando una parsimoniosa tensión.
Ozon despliega con maestría una obra colmada de pasión. Acaso esta muestra del cine europeo no se convierta en una de las primeras respuestas a la pregunta “¿cuáles son las películas más calientes de la historia del cine?”; pero de algo no cabe duda: Gotas que caen sobre piedras calientes, con su estilo típicamente ozoniano, rebalsa de erotismo.



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