Seguimos con nuestra saga de los cineastas más polémicos de la actualidad. Hoy toca el turno al norteamericano Oliver Stone y al inglés (galés, específicamente) Peter Greenaway.

Oliver Stone
Realmente se llama William Oliver, es estadounidense y tiene 63 años. De guionista de éxito de películas como “El expreso de medianoche” (1978), “Conan el bárbaro” (1982) o “Scarface” (1983), pasaría a dirigir “Pelotón” (1986), con la que ganó el Oscar a la mejor dirección.
Su primera gran controversia vendría con “Asesinos natos” (Natural Born Killers, 1994), un filme escrito por Quentin Tarantino (quien al final no quiso estar en los créditos) que fue muy (muy) criticado por realzar la violencia gratuita.

En 1991 estrena “JFK” donde mantiene la tesis de que John F. Kennedy fue víctima de una conspiración. Por esa película le dijeron “provocador, engreído, comunista…”

Después de varias pelis más (“Nixon”, “U-Turn: giro al infierno”, “Un domingo cualquiera”) Stone daría un viraje hacia el cine documental dirigiendo “Comandante” (2003) y “Looking for Fidel” (2004), ambos acerca de Fidel Castro. Las críticas no se hicieron esperar: el término “comunista” volvió a sonar muy fuertemente.

Por si no le bastara el tema, ahora mismo el ganador de tres Oscar y tres Globos de Oro filma otro documental acerca de la izquierda en Suramérica, centrado en la figura de Hugo Chávez. ¿La anécdota? Cuando viajó a Argentina a filmar a los Kirchner para este nuevo documental, dijo que Evita Perón era “una combinación entre prostituta y santa”, razón por la que fue declarado “persona no grata” por agrupaciones políticas argentinas. Sí, la polémica está servida contigo, querido Oliver.

Peter Greenaway

Su primer corto lo filmó en cuatro cementerios londinenses. Es cineasta, pero ha realizado óperas. Le gusta el cine tridimensional, pintar y ha sido curador de grandes exposiciones en diversos museos de Europa. Su cine es abstracto, enciclopédico, sobrecargado (¿barroco?), pero no deja indiferente a nadie. “Me siento más a gusto hablando de cine desde la perspectiva de cinco mil años de pintura occidental, que mirándolo a través de unos 100 años de crítica cinematográfica.”

¿Ejemplos de filmes de este galés de 67 años? “El Cocinero, el Ladrón, su Esposa y su Amante” (1989), una historia narrada en siete comidas y nueve días. “El Libro de Cabecera” (1995), un acercamiento a la literatura erótica japonesa. “Lumiére y Compañía” (1995), donde reunió a directores de varios países para re utilizar la cámara que usó Auguste Lumiére en 1895. Las reglas de Greenaway: no usar sonido de post producción, no exceder los 52 segundos de duración y no hacer más de tres tomas.

En 2003, con “Las Maletas de Tulse Luper (Historia de Moab)” – combinación de video arte, DVD, sitio web, video instalaciones, multimedia y cine – quiso hacer una metáfora de la vida, de todo aquello que se obtiene y se pierde.

Con “La ronda de noche” (Nightwatching, 2007), dio su sorprendente visión acerca de Rembrandt… y la hipocresía de la época.

A Greenaway no le interesa el cine comercial, e incluso muchos críticos ni siquiera lo consideran cineasta. Quiere reinventar el séptimo arte: “Apoyo la teoría según la cual somos testigos de la muerte del cine. Tenemos que impedirlo”, dijo hace unos años.

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