
Death Race es la nueva cinta de Paul W.S. Anderson (Mortal Kombat y Alien Vs Predator) un director de cine de acción pochoclero que, si bien en esta oportunidad no se puso detrás de la adaptación cinematográfica de un videojuego, el resultado es difícil no pensarlo como uno.
Se trata de la remake de Death Race 2000 dirigida por Paul Bartel (Cannonball!, 1976) y producida por Roger Corman, una película de 1975 protagonizada por David Carradine y Sylvester Stallone de la que muchos casi ni nos acordábamos pero que se convirtió en un film de culto. Paul W.S. Anderson la re-versionó para “nuestros tiempos” y se tomó varias “libertades” con respecto a la original, tanto en estética como en algunos personajes pero logró mantener el corte post-apocalíptico con cierta crítica social a la televisión y las audiencias de la original (cosa que también se propuso unos años después The Running Man protagonizada por Arnold Schwarzenegger, pero eso es tema de otra nota)
En Death Race, Jensen Ames (Jason Statham) es un ex campeón mundial de Nascar al cual le tienden una trampa y termina recluido acusado del asesinato de su mujer en Isla Terminal, un complejo de máxima seguridad en la vena de Alcatraz. Este es regenteado por Hennessey (Joan Allen, la “mala” de la saga Bourne) una malvada Alcalde que para ganar algunos dólares extras ideó un reality show donde los presidiarios corren carreras por su libertad en coches modificados con todo tipo de armas.
El personaje de Jason Statham le cae como anillo al dedo pues su corredor estrella, un enigmático personaje que utiliza una mascara de metal debido a sus deformidades y al que llaman Frankenstein, acaba de morir en un accidente. Pero la audiencia no debe enterarse ya que Frankenstein es el que alcanza los niveles más altos de audiencia. Por eso Jensen deberá reemplazarlo en estas carreras mortales si quiere salir pues Frankenstein estaba a solo una victoria de quedar en libertad.
La trama es bastante simple y la acción transcurre en los tres tramos que componen la carrera. Si bien personalmente creo que no estamos tan lejos de ver realitys shows como estos hay un solo elemento que arruina toda posible “verosimilitud” que intenta lograr el film. Y se trata de las copilotos. Si, las copilotos son mujeres ultra hot (Natalie Martinez a la cabeza, una morocha increíble) que entran en escena en cámara lenta, con música de hip hop y con una edición sacada del vídeoclip más moderno de MTV, eso si que no me cierra, pero bueno, se trata de una película de acción y entretenimiento y no se puede pedir nada más.
Los personajes y la forma de presentarlos, los autos modificados y la forma de adquirir las armas durante la carrera hacen que Death Race sea una de las mejores películas basada no en un título concreto sino en un sub-género de videojuegos de carreras (Ej: Twisted Metal, Carmaggedon, Destruction Derby, etc)

Etiquetas Death Race, Jason Statham, Natalie Martinez, paul ws anderson, Remake
Categoría 00s, Acción, Aventuras, Ciencia Ficción, Cine, Críticas, Estrenos, Películas
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Dario