“Up” (2009) sigue imparable en la taquilla (recordemos que en su primer fin de semana recaudó más de 60 millones de Euros, superando a ‘Una noche en el museo 2′, ‘Terminator: Salvation’, ‘Drag Me to Hell’, ‘Star Trek’, ‘Ángeles y demonios’ o ‘X-Men Orígenes: Lobezno’). Era predecible pero, la confirmación del éxito de esta nueva película animada salida de las mentes talentosas de los chicos de Pixar Animation Studios, hace que quizás los planteamientos del cine actual comiencen a ser cambiados, totalmente reemplazados, por algo llamado 3D.

Estrenada en Cannes, (no estuve allí, una pena, sí; pero la ovación que recibió “Up” la recordaré durante mucho tiempo) la historia de ese viejo vendedor de globos, de ese viudo de 78 años a punto de perder su casa (que actual, ¿verdad?) que de pronto decide hacer realidad su sueño, su aventura, no ha dejado indiferente a nadie. Público y crítica reconocen la calidad. Sí señor.

“Up” no ha hecho quedar nada mal a Pete Docter (escritor, por ejemplo, de la historia original de WALL•E, 2008) y Bob Peterson (guionista de “Buscando a Nemo”, 2003), sus directores: han pasado a la historia como los primeros en lograr que su filme abra el todopoderoso Cannes.

Más allá de la visión de John Lasseter, director creativo de Disney-Pixar (aliados productores desde 1991, cuando surgió “Toy Story”, aunque desde 2006 Pixar es una subsidiaria de The Walt Disney Company), es muy posible que estemos ante la nueva revolución del cine. Sí, el melodrama en 3D.

Llega el 3D y sus historias risueñas, melosas, entretenidas, llegan para hacernos disfrutar (y sufrir) sentados en esa inmensa sala oscura, la de siempre. Ahora tenemos, además de la cómoda butaca y unas gafas extrañas, la sensación oculta de que algo puede salir desde la pantalla y mordernos la oreja, o empujarnis al vacío… o dar juntos un salto al vacío.

Es el nuevo séptimo arte, compañeros. Es el 3D que, como “Up”, te hablará de aventuras y sueños, de verdades y promesas, de personajes únicos (quizás como ese pequeño y gordito polizón de ocho años que acompaña al anciano cascarrabias en viaje increíble), de mundos extraños, tan extraños como algún día lo fueron los ordenadores, la TV, o el propio cine.

Ojalá llegue el nuevo melodrama, que nos haga volver a soñar, que nos obligue a arrancar a nuestros hijos de la PlayStation, del móvil o de Internet. Un melodrama en 3D donde la capacidad de realismo (con personajes nada realistas), unido a una historia perfectamente narrada, quizás tan postmoderna como “Shrek”, nos permita recobrar la pasión por el cine, el optimismo y (quizás) hasta la ternura.

Valdrá la pena. Valdrá la pena apostar por este nuevo cine puede ser la nueva gran transformación porque, como dijo un eufórico Lasseter aquella noche mágica en Cannes: “el dibujo animado es una forma de arte que permite hacer películas para la eternidad… viene de la emoción”.

Publicado por

Deja tu comentario en este artículo

0 comentarios

Redactar un nuevo mensaje




Categorías