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Sacha Baron Cohen: cuando la irreverencia tiene un nombre

Irreverente, descarado, insolente, provocador. ¿Muy poco? Escandaloso, grosero, polémico, aún más: racista. ¿Faltan otros adjetivos? Quizás, quizás…

Lo cierto es que Sacha Baron Cohen es hoy, a sus 37 años, uno de los actores (y guionistas) más prometedores, controvertidos e impredecibles del cine. A punto de estrenar “Brüno” (el 10 de julio) el ingenioso británico vuelve a la carga para lograr promocionar la historia de un reportero de televisión homosexual (y austríaco) que vive para la moda, personaje por el cual (ahora mismo) Cohen enfrenta una demanda judicial debido a un altercado en un bingo en Palmdale, California, en 2007, cuando  llegó caracterizado de gay.

Sí: la moda. La moda y Baron Cohen… ¿No les recuerda algo? Exacto. Este fue el “provocador” que se coló en el desfile de doña Agatha Ruiz de la Prada en Milán. ¿Provocación? ¿Marketing no tradicional -no Twitter, no Facebook- sino en vivo y en directo? ¿Quién sabe? Funciona: todos hablan de él: cada vez que “el Sacha” (productor de los filmes que actúa) abre la boca… la lía, y bien gorda.

¿Quién lo iba a decir de este nacido en buena cuna? ¿Quién lo imaginaría de alguien que estudió en Cambridge? Nadie. ¿Quién podía pensar que un Licenciado en Historia, en vez de estar dando clases en Londres se iba a aparecer en los premios MTV del pasado fin de semana, vestido de angelito y se iba a sentar sobre… Eminem? ¿Quién apostaría por esa posibilidad? Nadie. (Y, por supuesto, debido a ello causó tanto estupor, tanta risa).

La creatividad y recursos de Sacha Baron Cohen, demostrada en un principio con “Ali G anda suelto” (un personaje que se convirtió en todo un fenómeno cultural en la TV de la oxidada England, considerado por él mismo como “un racista”), se reafirma cada día: su maldito barbero en “Sweeney Todd” (2007) supuso una ruptura con sus anteriores personajes; y ya no me imagino el personaje de King Julien en “Madagascar: Escape 2 Africa” (2008) sin la voz de Cohen.

Yo, me sincero, gozo con las locuras de “el Sacha”: hacía mucho tiempo que no me reía tanto con el histérico Borat en una película – titulada, nada más y nada menos: “Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan” (2006) – que tiene uno de los más atrevidos guiones de los últimos años y un personaje que le permitió a Cohen ganar (muy merecida, y sorpresivamente) el Globo de Oro al mejor actor de comedia.

El muy descarado no dejó pasar esa ocasión y, en su discurso de agradecimiento, dijo: “Mi película me ha permitido ver el lado feo de América. El lado de América que raramente ve la luz del día. Me refiero, por supuesto, al ano y los testículos de mi coprotagonista Ken Davitian.”

Creo que el cine siempre ha necesitado de los groseros, de los feos, de los locos, de los irreverentes, de quienes no tengan miedo a nada (o a casi nada), y nos empujen a dudar de tanto falso oropel, de tantas y tantas palabras (e historias) “políticamente correctas”. O, al menos, eso creo yo.




Viernes, 5 de Junio de 2009 Lino

Categories: Actores, Reflexiones, Varios

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  1. alexa
    Miércoles, 17 de Junio de 2009 a las 19:06 | #1
    Pura basura compadre
  1. Domingo, 7 de Junio de 2009 a las 07:56 | #1
  2. Domingo, 7 de Junio de 2009 a las 08:03 | #2
  3. Lunes, 29 de Junio de 2009 a las 07:30 | #3
  4. Jueves, 9 de Julio de 2009 a las 06:30 | #4
  5. Viernes, 17 de Julio de 2009 a las 08:32 | #5

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