Muchos filmes quedaron dentro de un celuloide sin que nadie posara sus ojos en el producto final. En la historia del séptimo arte abundan películas magistrales que, irónicamente, nunca llegaron a serlo, así como otras que sobrevivieron por partes dando origen a proyecciones mucho más grandiosas y taquilleras.

Este es el caso del filme Creation, ideado y muerto allá por al año 1931 pero que luego resucitó en la emblemática producción King Kong.

Harry O. Hoyt el director de la película de El mundo perdido (1925) soñaba con hacer un trabajo mucho más ambicioso, algo revolucionario… Una isla poblada de dinosaurios. Fue así que surgió Creation, la gran animación en stop motion  a cargo artista de efectos especiales Willis O’Brien.

La historia relataba el encuentro de hombres modernos con gran cantidad de animales prehistóricos que habitaban una isla desierta (– no, no es un deja Vu- como ven desde siempre años el hombre fantasea con el contacto directo con las criaturas extintas hace millones de siglos).

Pero el costo de la producción era altísimo para la época por la gran cantidad de efectos que contenía, aunque las ganas de realizarla intentaban superar cualquier impedimento. Lamentablemente el filme quedó trunco ya que sólo pudieron concretar 20 minutos, el estudio demandó su cancelación por ser extremadamente cara y “aburrida”.

Aunque 2 años más tarde retazos de este trabajo fallido fueron provechosamente utilizados, nada más ni nada menos en la primera película de King Kong, allí se pueden ver algunas escenas de dinosaurios así como sus modelos usados en diversas tomas del filme, específicamente el Triceratops, el T-Rex, y el Pteranadon.

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